La intuición literaria (I)


El escritor, como artista de la palabra, se mueve más por la intuición y la emoción que por la razón. Si bien necesita un marco intelectual donde desarrollar sus obras, que a pesar de su afán de eternidad participan de un tiempo y un lugar determinado, el verdadero motor de toda actividad creativa (literaria, pictórica, arquitectónica o empresarial) es la pasión de aquel que se propone alumbrar algo nuevo y su asidero interior en la confianza de que ‘algo’ le va a marcar el camino.


Es normal que ante semejante falta de asideros tangibles, mensurables, los espíritus menos aventureros pronto desistan de tal empresa. No es reprochable que aquellos que acostumbran a medir las cosas de manera cuantitativa desistan del empeño de guiarse por el mero placer estético, por el principio poético de la capacidad de la palabra de conmover el corazón del lector o la necesaria elevación del terreno más mundano para llegar a imaginar algo diferente del día a día. No es exigible esta capacidad creativa a cualquiera (hay que reconocer que muchos son los que se sienten muy conformes con realizar tareas repetitivas siempre dentro de su zona de seguridad y bien lejos de las zonas de pánico o de mero aprendizaje), como tampoco están todas las mentes preparadas para expresar con libertad su pensamiento personal e intransferible.
La capacidad creativa no es pues exigible, aunque una vez que se ha mordido esta brillante manzana es ya difícil que no se quiera volver a probar otro bocado. La sensación de libertad y de crecimiento que se produce en lo más íntimo es insustituible. Más aún si la libertad que nos hemos concedido ha logrado que realmente nos quedemos conformes con lo escrito. Esta conformidad del autor con su obra genera una paz difícil de equiparar a cualquier otra obra finalizada. Tal vez se equiparable a la finalización de la casa propia, una obra tan personal y única como lo son nuestra persona y nuestra vida.
Algo tan inasible como ese intangible que es la intuición debe ser encajado en algún esquema para poderse manejar o al menos poder hablar de él. En este sentido, la intuición pertenecería al plano superior, al plano espiritual del individuo, esa parte que todos tenemos a nuestro alcance en mayor o menor medida que nos permite elevarnos por encima de nuestra condición mortal y rozar un plano superior donde las cosas son, tan solo son. A través de la intuición se tiende un puente entre el plano de lo limitado y contingente en que se desenvuelve nuestra existencia y el otro mundo de lo permanente y circular, aquello que está ajeno al devenir.
Siempre me llamó la antención cómo los autores griegos, filósofos, escritores, artistas, invocaban el favor de los dioses momentos antes de embarcarse en su actividad creativa. Esta invocación denotaba dos cosas: la humildad del ser humano que se sabe limitado pero que quiere acceder a algo superior y la fe en que va a conseguirlo. De ahí que recabara la ayuda de los dioses.
En el mundo secularizado en que vivimos, en este mundo que ha sacralizado lo finito en detrimento de lo infinito, esta invocación tiene mala prensa. Pensamos que sólo con nuestras fuerzas individuales seremos capaces, a base de tesón y esfuerzo, de alcanzar aquello que no se puede alcanzar más que como regalo. Que el resultado de la creación individual tenga o no algo de lo perenne tiene mucho que ver con esta actitud tan extendida hoy en día. Ciertamente se editan muchos (demasiados) libros, pero se siguen reeditando muy, muy pocos, los imprescindibles, los que soportan con su calidad imperecedera los embates del tiempo. Inevitablemente vamos a tener que entregar todo nuestro esfuerzo, entendimiento y voluntad a la tarea de completar una obra a la que nos hemos propuesto darle vida propia. Pero, bien lo sabemos, la tentación de abandonar el empeño y la posiblidad de que nos abandone esta pasión creadora en mitad del camino son peligros a los que con gran facilidad sucumbimos. Contar con la ayuda de algo que está más allá de nosotros (caso de ser creyente serían los dioses, pero esta totalidad bien puede ser sustituida por el Todo, el Cosmos o la Humanidad) nunca está de más. Toda ayuda es poca cuando la única compañía que realmente tenemos para acometer este propósito es nuestra propia soledad tan sola.
Sin este soplo divino en lo que hacemos, el genio se queda en ingenio, mero juego de palabras o de acciones de unos personajes que no saben ni de donde vienen ni adónde van.

 

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Siempre el escritor empieza


Quiero ser siempre el escritor que empieza. A vivir, a sentir, a decir. Ni sagrado ni consagrado ni destronado. Quiero ser siempre ese corazón que empieza a palpitar tinta, como el que habla por vez primera, como el que despierta a la voz después de años mudo. tourism_technologyQuiero ser, especialmente ser, alumno de la vida, abierto a ella, con el corazón en la mano, la mente palpitante, el corazón pensativo. Quiero ser, sobre todas las cosas, un cazador de las letras aún por escribir y desear siempre rozar el aire con las palabras, esas traidoras, que si un día apresan el aire entonces lo asfixian. Quiero ser, por encima de todas las cosas ….

Abrazar, dejarse abrazar y volver a abrazar. Permitir, entender, tolerar. Amar. Amar todas las formas de lo vivo. Y ponerlas por escrito. Para que su paso por este mundo perdure en algún lugar. Apresar la vida que se escapa en unos cuantos sujetos, verbos, predicados. No predicar, no.IMGP0219 Compartir. No razonar, no, sentir y dar ese sentir al viento para que esparza las palabras por donde quiera para que las palabras lleguen hasta algún lugar donde algún sediento de palabras pueda beber.., palabras.

Querer, quererse y después querer. Amar aunque sólo sea al amor, pero amar al fin.  Y escribirlo. Dejar que fluyan las palabras solas. No forzar. Dejar que la voz brote como un murmullo de agua que lagrimea en el arroyo primero. Esas, esas, las primeras palabras, ah, las primeras. Las que buscan el poeta y el niño. Las que olvidó el hombre falsamente, pretenciosamente adulto. Las que necesitan el solitario y el perdido. Borbollar con ellas, sentirlas, disfrutarlas, quererlas, lavarlas en un mar de lágrimas y volverlas a lanzar al río de la vida para que se pierdan que ya volverán manchadas de mundo y de tiempo como el salmón remonta hasta morir en el arroyo primero sediento de vida nueva que dar al morir.

Ser recipiente, cuenco, vasija, nunca megáfono, nunca vocero. Esperar. Aguantar el tiempo y perseverar en la espera. Las palabras necesarias llegan cuando han de llegar. Ellas son las que ordenan. Y uno obedece.
Las aguarda como un sereno en la noche. Preparado siempre para abrirles la puerta porque vuelven perdidas a casa para tomar el aliento necesario como para volverse a ir trabajar un nuevo día.

Nacer de nuevo al decir. Quitarse una piel tras otra con cada escrito. Quemarse vivo al decir lo que hacía falta decir y basta.

No cejar en el empeño. No pensar que “ya he llegado”. Nunca has llegado salvo cuando IMGP0158estás en el ataúd bien abrigadito y tranquilito y sereno pero,
también, bien muerto.

No ceder al desaliento mientras que haya aliento.
Querer nombrar lo innombrable. Tú puedes porque tienes el mundo entero para expresarlo con tu forma de sentir que es tu forma de decir que es tu forma de escribir.

Y dejar de lado las academias y sus pandemias, esa enferma tan seria. Allí van las palabras a morir. Son el cajón de pino de las palabras, la noche oscura del verbo divino que vibra en otro lugar más cercano a las estrellas donde estarás tú cada noche esperando a recoger el rastro que dejó un cometa para convertirlo en palabra escrita como sólo tú la sabes escribir.

Ligalismo


Vivimos tiempos de reunir, de arreglar destrozos. En el arte, y en la vida. El mundo del arte, ese inmenso espejo en el que un día nos reflejábamos para encontrar sentido, lo fuimos destrozando a martillazos de modernidad y de vanguardia hasta sus más pequeños trocitos. Deshumanizado, el arte ya no se parece ni a sí mismo, en manos de los mercaderes y su negocio. Y las vidas…
Pero hete aquí que surge una idea que nos ha revivificado a unos cuantos. Se llama ‘Ligalismo’. A estas alturas del siglo XXI, lo más in es volver a lo más off, la vuelta a la unidad esencial de lo creativo, al artista que tira de todo lo que tiene a mano para decir lo que le quema dentro.

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Fernando Bolívar y César Requesens hacen café artesanal en el Gabinete

El Ligalismo, una suerte de eclecticismo en divertido, lo ha alumbrado el artista Fernando Bolívar Galiano. Y suma adeptos sin parar desde que se presentó en el Conservatorio de Música de Granada. Qué bueno.
Fernando, el primer ligalista, es amigo de antiguo. Amistad y arte se nutren de un mismo magma de emoción y afinidad profundas. La vida nos juntó en los Maristas de Carril del Picón, tiempo de correrías como ensayos de futuro. Él era un niño bueno y tranquilo pero inquisitivo y curioso. Le dio por el arte, por la biología y por hacerse catedrático. A mí por escribir y recorrer mundo. Nuestras hijas motivaron el reencuentro cuando ya éramos los ‘papás de’ más que ‘los hijos de’. Y desde entonces seguimos de afines, más aún desde que creó su gabinete-museo por Plaza de Gracia, feliz idea donde cabe todo siempre que esté ‘ligado’ a la vida.
Hay tiempos en que haces inventario y que te quedas con lo esencial, más allá de la apariencia diversa. Retrocedes unos pasos atrás hasta la fuente para tomar fuerzas y lanzarte a nuevas quimeras. Porque reconectar en la vida es reconectar en el arte, si está arraigado. Y yo, claro, me he vuelto devoto de este ligalismo enraizado. Porque desde la raíz se puede uno expandir sin miedos, como lo hacen los ligalistas, ese puñado de artistas que no temen a la diversidad, confiados en la brújula que les orienta. Porque la curiosidad no repara en las etiquetas que imponemos a la espontaneidad de lo
vital.

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Por eso los ligalistas, con manifiesto y todo, vamos a indagar en los límites, o más allá, adonde nos lleve la vida, donde ella quiera.

(Artículo de opinión originalmente publicado en el diario Granada hoy el jueves 16 de julio de 2015 dentro de la sección La ciudad Invisible. Pincha aquí para ver el original).

C de R.

Clara aclara – La ciudad invisible


UNA conferencia a cuatro manos, a dos voces, a dos mentes conjurada para hacernos clara la escritura. Ella, Clara Peñalver, escritora singular. Él, Paco Rodríguez, psicólogo vital. Ying y yang, sol y luna, noche y día en un haz de sombra y luz apuntando a la verdad. Un equipo, vamos, de los que te hacen entender qué es esto de crear, ese misterio platónico con la luz al fondo, con verdad. Clara y paco en FerboligaliCon música de Amelie de fondo Clara habla de creación, de literatura, de vida. Clara sabe: es ya la gran promesa de la novela negra española del siglo XXI. En sus libros (El juego de los cementerios, Sangre) da prueba de que pone en práctica lo que predica. Su verbo rápido, su mirada incisiva, su belleza exótica, sus tatuajes y su pasión por las motos. Un dulce cocktail que vive en Granada. Pura vida de la escritura. Y lo sabe. También que es su momento. Y sus amigos, escritores o no, también. Porque se lo curra cada noche escribiendo hasta el alba. Porque sus enemigos rebuznan. Es éxito cantado.Su compañero de vida, Paco, le acompaña en la charla, en el discurso, en la experiencia de crecer como vida entregada a la literatura. Es él un psicólogo distinto. Apasionado de Granada, que le inspira pero no le mata, porque entra y sale de su ciudad para comprender mejor el alma de las personas, de los procesos, de todas las cosas, a medio camino entre las profundidades de la vida y el humo de todas las cosas.Una conferencia sol, jose, Mamen y cesar en el gabinete ferboligalien un sitio ad hoc. En el Extraño Gabinete del Doctor Bolívar Galiano, un invento feliz del artista y catedrático al que ya le van conociendo como el creador del Ligalismo, síntesis de arte, ciencia y espíritu. Mezcla genial. Soberbia charla.
Clara nos aclara. Ella es bióloga metida a escritora. Él es psicólogo navegante entre el arte y sus brumas. Y nosotros, su público, fuimos al escucharles como exploradores al encuentro de un lago donde reflejarnos con algunas respuestas encontradas.
Si Clara y Paco vuelven a dar una charla, allí estaré. Por aclararme, claro. Por aprender, obvio. Por descubrir que hay personas que sistematizan sin perder la gracia, el afecto, la empatía. Porque te hacen ver que es posible escribir lo que imaginas. Y luego, vas a casa, y te pones a escribir con letra clara, como si tal cosa, que ‘Clara aclara…’.

(Columna de hoy en el diario Granada Hoy. Está dedicada a la estupenda conferencia a la que asistí ayer en el Gabinete ‪#‎FERBOLIGALI‬pronunciada por Clara Peñalver – Escritora y Paco Rodriguez sobre la escritura (el arte) como una ciencia y viceversa.
Fue un broche de oro a este ciclo impulsado por Fernando C. Bolívar-Galiano en torno a ese nuevo concepto que ha alumbrado y denominado‪#‎LIGALISMO‬ del que os contaré más adelante. Que disfrutéis).

Jose y la estética saturada


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Un momento de la conferencia pronunciada por Jose Ildefonso González Morillo en el Gabinete Ferboligali

Vivimos saturados de imágenes, representaciones de lo real están, por saturación, suplantando la realidad misma. De semejante empacho de los sentidos, compartido por todo el mundo ‘civilizado’, y de las causas de este ‘horror vacui’ en el que habitamos nos habló e ilustró Jose Ildefonso, cuya formación como filósofo interesado en la Cultura.
Homer Simpson, icono de la feliz desdicha del Homo Ludens; Ismael Serrano; The Avalanches; Nina Simone; la estética musical cambiante de loa tiempos (y al hilo de esos cambios) fueron pasando por las proyecciones y las músicas que ilustraron a la perfección la aclararatoria disertación de un pensador que, para sorpresa de propios y no extraños, nos reveló su propia faceta de cantante de rap.

C de R.

Inicio de los talleres culturales en Casa de Porras-UGR de Granada


lorcapasadizos

Pasadizos, minas, lugares secretos de Granada

Clases de Tai Chi

Fin de semana creativo en Granada- 16 y 17 de febrero

II Curso de creacion literaria en Casa de Porras-UGR

 

Ya podéis matricularos en los cursos de Casa de Porras octubre-diciembre de 2013.
Este año ofreceremos desde la Asociación Cultural PURAVIDA A. C. las tradicionales rutas Granada secreta y subterránea, el II Curso de Creación Literaria Casa de Porras-UGR y Clases de tai chi.

Para ver toda la oferta de cursos pincha en este enlace:
http://ve.ugr.es/pages/casa-de-porras/modulo_actual

Nueva propuesta de Curso de Creación Literaria durante 2012-2013


   Desde el equipo de escritores del curso de creación literaria ‘La casan  el tejado’ estamos trabajando este verano para poder ofreceros una buena propuesta de cursos y talleres literarios a partir del próximo mes de octubre de 2012.
Los que estéis interesados en estos temas podéis estar informados de las novedades que vayan surgiendo a través de nuestra página de Facebook y también en el blog http://lacasaeneltejado.wordpress.com/