Ligalismo


Vivimos tiempos de reunir, de arreglar destrozos. En el arte, y en la vida. El mundo del arte, ese inmenso espejo en el que un día nos reflejábamos para encontrar sentido, lo fuimos destrozando a martillazos de modernidad y de vanguardia hasta sus más pequeños trocitos. Deshumanizado, el arte ya no se parece ni a sí mismo, en manos de los mercaderes y su negocio. Y las vidas…
Pero hete aquí que surge una idea que nos ha revivificado a unos cuantos. Se llama ‘Ligalismo’. A estas alturas del siglo XXI, lo más in es volver a lo más off, la vuelta a la unidad esencial de lo creativo, al artista que tira de todo lo que tiene a mano para decir lo que le quema dentro.

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Fernando Bolívar y César Requesens hacen café artesanal en el Gabinete

El Ligalismo, una suerte de eclecticismo en divertido, lo ha alumbrado el artista Fernando Bolívar Galiano. Y suma adeptos sin parar desde que se presentó en el Conservatorio de Música de Granada. Qué bueno.
Fernando, el primer ligalista, es amigo de antiguo. Amistad y arte se nutren de un mismo magma de emoción y afinidad profundas. La vida nos juntó en los Maristas de Carril del Picón, tiempo de correrías como ensayos de futuro. Él era un niño bueno y tranquilo pero inquisitivo y curioso. Le dio por el arte, por la biología y por hacerse catedrático. A mí por escribir y recorrer mundo. Nuestras hijas motivaron el reencuentro cuando ya éramos los ‘papás de’ más que ‘los hijos de’. Y desde entonces seguimos de afines, más aún desde que creó su gabinete-museo por Plaza de Gracia, feliz idea donde cabe todo siempre que esté ‘ligado’ a la vida.
Hay tiempos en que haces inventario y que te quedas con lo esencial, más allá de la apariencia diversa. Retrocedes unos pasos atrás hasta la fuente para tomar fuerzas y lanzarte a nuevas quimeras. Porque reconectar en la vida es reconectar en el arte, si está arraigado. Y yo, claro, me he vuelto devoto de este ligalismo enraizado. Porque desde la raíz se puede uno expandir sin miedos, como lo hacen los ligalistas, ese puñado de artistas que no temen a la diversidad, confiados en la brújula que les orienta. Porque la curiosidad no repara en las etiquetas que imponemos a la espontaneidad de lo
vital.

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Por eso los ligalistas, con manifiesto y todo, vamos a indagar en los límites, o más allá, adonde nos lleve la vida, donde ella quiera.

(Artículo de opinión originalmente publicado en el diario Granada hoy el jueves 16 de julio de 2015 dentro de la sección La ciudad Invisible. Pincha aquí para ver el original).

C de R.

Troyano en Bruselas


En el centro de Bruselas han dejado para pasar esta noche el extraño, bonito y enorme regalo del gobierno griego a la UE. Ha extrañado en medios comunitaThe Trojan Horse stands inside the city of Troy in Warner Bros. Pictures' epic action adventure "Troy," starring Brad Pitt, Eric Bana and Orlando Bloom.  PHOTOGRAPHS TO BE USED SOLELY FOR ADVERTISING, PROMOTION, PUBLICITY OR REVIEWS OF THIS SPECIFIC MOTION PICTURE AND TO REMAIN THE PROPERTY OF THE STUDIO. NOT FOR SALE OR REDISTRIBUTION.rios semejante presente q llega firmado por ‘El pueblo y la nación griegos’. Los más inquietos ante este portentoso caballo de madera descomunal son los representantes de los decendientes de los pueblos godos, burgundios, alanos, suabos y ostrogodos. Pero su lider guerrera, Merkelinda, ha sonreido al verlo, enigmático gesto q ha serenado también a francos, bretones, sajones y normandos.
Mañana será decidida la definitiva ubicación de este caballo remitido directamente desde la localidad helena de Troya.
El lider heleno del grupo autodenominado ‘Tsipras y sus 300’ ha declarado ser el promotor de este presente ideado y diseñado por el héroe Varoufakis, famoso portador del fuego de Olimpos.
Mañana sabremos más de este misterioso caballo…

Lo real es lo primero


Leí ayer otro capítulo del libro ‘Biografía del silencio’ de Pablo D’Ors, un libro que a estas alturas no hace falta ya recomendar, porque va por la sexta edición con la garantía de Siruela y está en boca de todos.

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Digo leí ayer. Un ayer indeterminado, pues seguiré leyendo y releyendo este libro una larga temporada. Porque me habla desde la propia tradición -la católica-, de un territorio lejano -la meditación budista del zen japonés-, con un lenguaje claro y sin alambiques. Y quien lo hace es un escritor, y de los buenos, que además es cura (toma ya) y no pretende evangelizar sino todo lo más compartir las dificultades y hallazgos de un camino tan personal como el de cualquiera que se tome la molestia de profundizar en sus adentros.
Libros así son de los que hacen falta. Son libros brújula, textos-faro necesarios para orientarse entre la espesura de esta larga noche de la esperanza que nos ha tocado vivir a todos.

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Un libro real para hacernos más reales con su lectura. Porque después de tantas ilusiones y frustraciones y quimeras y golpes, y en mitad de este desencanto que nos gobierna, queda la realidad tozuda como punto de llegada o de partida. La cruz que unos dias pesa más y otros menos, pero q siempre se parece a sí misma. Porque la verdad ya la sabíamos, pero a ver quién es el guapo q se enfrentaba a ella.

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Claro que ya lo decía otro Pablo, Milanés: “de qué me sirve la verdad si no tengo un canto hermoso”.
Con cantores así da hasta ganas de confrontarse con el espejo interior y quitarle el vaho de los sueños que siempre lo empaña de deseo. Para vernos reflejados tal cual somos, mitad ángeles mitad demonios. Humanos. Tan fieramente humanos como para atrevernos, a pesar de todo, hasta a tener el coraje de querer ser felices, llorando, pero felices al cabo.

C de R.

Su salvación no tiene gracia


Afirma J. Satori en un arrebato teológico-sociológico:
El mundo está al revés. Mantener la cordura se está convirtiendo en un acto de heroismo y de fe. Sólo nos salvará el buen humor. Tal vez sea esto, el buen humor que le echamos, lo que ccropped-imgp4386.jpgonfunde a griegos, portugueses e irlandeses. Cada uno ha tomado una actitud ante la crisis. Nosotros hemos elegido volver a la familia (que levante la mano quien no ha echado la mano de ella estas vacaciones para poder salir de casa), tirar de amigos y desconfiar a rabiar de todo lo que venga del poder y sus alrededores. Ellos ya son una casta alejada del pueblo. Ellos están blindados y nosotros no. A ellos no les embargan ni sueldos ni casas ni coches. Ellos siguen viajando y, al margen del color de sus siglas, pasaron hace años a ser parte de esa jet-set que en lugar de empobrecerse con la crisis está comprando a mansalva todo lo que se ha quedado a precio de saldo.
Y si todos estos paises católico-ortodoxos de tradición nos miran con una mezcla de envidia, desdén y sorpresa, no digamos ya los teutones luterano-capitalistas del norte. Ellos no entienden (lo llevan inscrito a fuego en su ADN espirtual) que la salvación del alma no se compra a base de esfuerzos. Desde Lutero están matándose a currar no por el bien de todos (lo cual sería plausible) sino por lograr puntos en el libro celestial de la salvación. Ellos compran su salvación, los del sur, los que ellos llaman los PIGS en este mundo, disfrutamos de la creación como ese regalo que recibimos y que hay que devolver mejorado tras pasar por él, siendo felices y haciendo felices al resto.
Si le añades a la mentalidad calvinista un paseito por el comunismo (caso de Merkel) quedan claras las razones del ‘austericidio’ al que quieren condenarnos. Dios/Estado debe castigar a los malos para que se reformen y empiecen a trabajar para ganarse la salvación (espiritual o material en forma de subsidios). Nada de regalar nada. El Estado (como ese Dios al que le rezan ordenada y regularmente) no puede mantener a ‘holgazanes’.
Hay españoles que se empiezan a avergonzar de ser españoles cuando van al extranjero. Se meten en el papel del patito feo: son cisnes a los que les convencen de que lo suyo era caca-malo. Hasta que despierten y dejen de creerse que la fórmula vivir-para-trabajar no les garantiza nada, más allá de una jubilación que, bien podría ser, no lleguen siquiera a cobrar. Y, de por medio, no habrán ni tan siquiera hablado con su vecino de bloque, que a lo mejor era español, y se sentía humillado por serlo, y además era emigrante, y no tenía con quien hablar, y ya ni rezar le servía, y no quiso volver a su España querida porque era mala-malísima y, además, llamó desesperado varias veces a la puerta de su vecino pero éste, asustado, no quiso abrirle, por miedo al prójimo y su contagio de estas ideas de ‘holgazanes’ que, sin embargo, están salvando muchas vidas por el sur adonde, paradójicamente, los del norte vienen a disfrutar de la vida cuando están al borde del colapso nervioso en su mundo gris donde todo funciona pero es soso, sin gracia, sin posible salvación más allá de esa pensión por la que vendieron su alma.